Más energía en 3, 2, 1

foto taza

¡Hola chicas! ¿Qué tal estáis?

Como os prometí en stories,  voy a compartir con vosotras una información que para mí ha sido muy importante; mantener el equilibrio y salir de casa con energía a pesar del agotamiento y la falta de sueño es complicado junto con la maternidad. Os animo a que sigáis leyendo para que descubráis como lo he logrado. Y si yo he podido, tú también puedes.

Ya sabéis que descansar es muy importante para nuestra salud. A lo largo de nuestra vida pasamos por rachas que no descansamos bien, dormimos poco o nuestro sueño no es de calidad por alguna circunstancia. En estos casos, el momento de despertarse es realmente cuando comienza nuestra pesadilla. Esto es una de las grandes sombras de la maternidad y es realmente difícil.

 

Yo duermo muy poco desde que nació Vera, hace ya algo más de tres años. A los 18 meses del nacimiento de Vera llegó Julia y el descanso era prácticamente nulo. Esta falta de sueño, el cuerpo lo va “sufriendo” y claro, al final, tus defensas caen en picado y los bichos están ahí acechando tu cuerpito jejej por lo que es muy fácil coger virus, sufrir estrés y esto es el colmo cuando ya vives agotada.

Esto es lo que me sucedió a mi hace casi año; estuve con un virus que me dejó KO, algo más de un mes con fiebre y muy débil. Fue lo que me hizo cambiar el chip. En cuanto al descanso que nos permitían las niñas poco podía hacer. Hemos intentado todo lo que está en nuestra mano pero no parece fácil. Tiempo al tiempo. Así que tenía que pensar cómo podía aprovechar la poquita energía que tenía por la mañana al despertar y no desperdiciarla en la desesperación.

Estuve unos días pensando cómo preparar un “tratamiento” que me brindase de alguna forma lo que necesitaba; mantener mi sistema inmunitario a raya, relajar la tensión y salir de casa con energía. Así que me puse manos a la obra para crear una rutina de cuidados para ponerme en marcha nada más salir de la cama.

Comencé a tomar en ayunas una infusión de té blanco con miel (pero con miel de la buena, como yo digo) y el jugo de un limón exprimido. Esto, junto con un complemento vitamínico, pensé que sería buen remedio para que mis defensas estuviesen a tope. Además, como sigo en periodo de lactancia, es recomendable tomar un suplemento y cuidar la alimentación.

Para aliviar la tensión que suelo acumular en la zona cervical y parte alta de la espalda, preparé una tabla de ejercicios para estirar los músculos y relajar esta zona. Muchos de los ejercicios son asanas (posturas de yoga) que he ido aprendiendo con los años. Termino la sesión con una pequeña relajación. Simplemente me tumbo boca arriba y soy consciente de mi respiración. Esto parece una tontería, pero relaja muchísimo.

Y para salir de casa fuerte y con mucha energía, tomo un desayuno completo; fruta (me encantan los plátanos) una taza enorme de café con leche, una tostada con aceite de oliva y algunos frutos secos.

Esta rutina me lleva un ratito, pero me compensa enormemente perder estos 30 minutos a pesar de mi falta de sueño. Llevo practicándola desde Marzo y me encuentro mucho mejor. He recuperado la vitalidad y aguanto todo el día a tope para disfrutar de las niñas al llegar a casa, que sin duda, es lo más importante.

También os digo; no es tan idílico como puede parecer. Algunos días las niñas se despiertan muy temprano cuando voy a comenzar los ejercicios o en medio de la sesión y no puedo seguir. Pero hay que contar con esto ¡Qué vamos a hacer!

Si os sentís decaídas o creéis que necesitáis un empujoncito por la mañana al salir de casa, os animo a que practiquéis esta rutina de tres pasos. De verdad, para mí ha sido todo un descubrimiento ¡ánimo!

 

¡Sed felices!

 

Jeni Mamá condensada

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2 comentarios en “Más energía en 3, 2, 1”

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