El anti-post y pequeñas reflexiones

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¡Hola a todas!

Os preguntaréis que significa esto del anti-post, pero tranquilas, enseguida vais a pillar de lo que hablo. Agarraos.

Anoche sobre las 21h. estaba dando el pecho a Julia en el sofá. Pensé “por fin, un momento de paz en este día de locos” y de repente, mi cabeza cayó en la cuenta de que era miércoles. Era miércoles y no había terminado ninguno de los post que tenia entre manos ¿en qué momento habíamos pasado de domingo a miércoles? entonces mi mente comenzó a llenarse de palabras torturadoras, muy grandes, en mayúsculas y en negrita.

Empecé a dar vueltas al asunto para solucionarlo cuanto antes; “bueno, si me quedo esta noche, lo puedo terminar y así mañana me levanto un poco antes para publicarlo y programarlo en las redes sociales….” “puf pero con las noches que están dando las niñas, hemos dormido muy mal estos días y tengo un sueño…” total, que me empecé a poner nerviosa en mi momento de paz. En el momento en el que Julia y yo disfrutamos una de la otra. Miré su carita tranquila y medio dormidita y me dije “¿Qué estoy haciendo? el blog es algo que he creado para disfrutar, compartir y aprender, olvida por esta noche ese compromiso absurdo que has instaurado en tu mente y disfruta de los momentos especiales que nunca volverán a ti…”

Sin más, me fuí a la cama. Mi cuerpo no podía más.

Esta mañana, después de una noche muuuy larga, con rabieta de Vera a las 3:00 de la madrugada incluida, he sentido que tenía que compartir con vosotras este sentimiento. Porque estoy segura de que no soy la única que se siente así por no poder llegar a todo, a todo lo que nos dictamos. Porque la autoexigencia es un problema.

Esta reflexión me ha surgido a raíz del tema del post, pero estoy convencida de que cada una de vosotras habéis creado una autoexigencia en vuestra vida, en algún momento y cuando no la cumplís no os hace sentir bien y os castigáis. Una y otra vez. Lo que estamos viviendo, ahora, nunca volverá. No merece la pena malgastar nuestro maravilloso tiempo en quebraderos de cabeza o un estrés confeccionado por nosotros mismos.

Esta semana, si no hubiese subido ningún post, no hubiese pasado nada. Absolutamente nada, lo sé. Y confieso que me encantaría que alguien hubiese echado de menos mi post, soy una ilusa de la vida ¡Qué le voy a hacer!

Así que a partir de ahora os prometo y requeteprometo que escribiré cuando surja, fluya y tenga ratitos para poder disfrutar de la publicación. Y si alguna semana no se puede, no se puede ¡y listo! Además las publicaciones serán sorpresa; una semana publicaré en lunes, a la siguiente semana caerá en viernes… no me voy a fijar un día en concreto ¡con lo que me gustan las sorpresas! Mi compromiso con el blog no se trata de esto, no en este momento. Tengo que cambiar el chip ¡Qué la vida son dos días!

El post de hoy, el anti-post, llega un poco tarde, he improvisado, pero os he mostrado mi interior y creo que eso lo hace un poquito más especial, a pesar de no ser perfecto. Lo que me gustaría es haber llegado a vosotras, aunque haya sido de otra forma. Si te apetece compartir esa autoexigencia innecesaria que tanto te atormenta, aquí tienes vía libre para deshacerte de ella. Entre todas la pisotearemos hasta hacerla añicos.

Además, estamos de suerte, comienza un puente maravilloso. Desconectaremos a tope y cargaremos esas pilas que la vuelta a la rutina nos ha dejado un poco chungas. Sal a pasarlo bien, come rico, tómate unas copas, baila, lee tu mejor libro en el silencio absoluto de la noche, abraza con fuerza, disfruta de ese tratamiento beauty que tanto te relaja, respira en calma una y otra vez… y disfruta de tu momento. Mímate mucho.

¡Os leo por aquí abajo! ¡Hasta pronto!

 

Jeni Mamá condensada

 

 

 

 

 

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