10 Cosas que he aprendido con la maternidad

10 Cosas que he aprendido con la maternidad

Todas lo sabemos, la maternidad cambia nuestra vida. Es una sacudida intensa.

En estos tres últimos años he aprendido tanto… En este post os quiero contar las 10 cosas que he aprendido con la maternidad.

  1. Desde el momento en el que nace tu bebé, algo te dice en tu interior que es tu prioridad máxima. Solo te importa tu bebé y su bienestar. He conocido al amor incondicional, ese que nos acompañará el resto de nuestra vida. Configuras tu día a día según sus necesidades, haces todo lo mejor posible para ellos y nunca, nunca, por muy cansada que estés, dejas de hacerlo. Su felicidad es tu felicidad.
  2. He aprendido a vivir durmiendo muy poco. Esto puede resultar agotador y desquiciar a cualquiera. Por tu bien, tienes que organizarte para descansar cuando ellos lo hagan. Este simple y a la vez complicado consejo junto con el café me han salvado.
  3. Me he dado cuenta de que estar sola es un regalo precioso que antes no apreciaba. Ahora en todo momento estoy acompañada, muy bien acompañada. Intento disfrutar al máximo esos ratitos en los que estoy a solas. Ahora cuando voy en el coche de camino al trabajo me resulta un momento genial de desconexión, así que subo la música y disfruto.
  4. He aprendido a simplificar y priorizar en mi vida. También a organizarme de forma más rigurosa. Siempre voy con mi agenda y anoto cualquier cita, plan o idea.
  5. También he aprendido a aceptar ayuda externa. Siempre me ha gustado hacerlo todo yo misma, sin ayuda, pero cuando eres mamá que te echen una mano resulta un alivio.
  6. Disfruto de las pequeñas cosas; hacer un puzzle, hacer cosquillas a las pequeñas o salir a tomar gusanitos al banco del rellano, son planes sencillamente perfectos que nunca imaginé que me iban a llenar tanto.
  7. Tengo un máster en hacer la compra en cinco minutos. Lo peor es cuando voy sin lista preparada. Improvisar bajo presión no es lo mío.
  8. Mi nivel de paciencia ha crecido a niveles insospechados y todavía me queda tanto por aprender en este camino…
  9. He integrado en mi mente que el hecho de salir de casa con las niñas no se puede hacer a la ligera. Puede incluso durar una hora de reloj ¡aunque vayamos a la vuelta de la esquina a comprar el pan! Así que voy preparando todo en orden para no olvidar nada. Si no lo hago así, entraré y saldré de casa una y otra vez, y otra, otra más…
  10. Me he dado cuenta que cuidarme es más que importante. Los niños perciben enseguida cuando no estás bien. La energía que mueve a una familia lo hace bajo la misma sintonía, si algún miembro chirría no será lo mismo.

Todavía me queda mucho por hacer; poco a poco. Ver mi casa destartalada me pone nerviosa, ya han comenzado las peleas entre ellas… que una canija de un año y medio me haga una pedorreta en mi cara, como diciendo “lo que me dices no me gusta” tampoco entraba en mis planes.

Vera y Julia son de armas tomar por lo que seguiremos aprendiendo según temario, corriendo, improvisando, con ojeras y, por supuesto, con una sonrisa que hace que todo se lleve infinitamente mejor.

Jeni Mamá condensada

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